miércoles, 26 de octubre de 2011

El M.A.L.L.O.

En la vida a veces aprendes a marchas forzadas. Creo que si en nuestra vida no hubiesen infortunios, quizás no aprenderíamos a ver con tanta claridad y alegría los momentos felices.

Es en los momentos duros de la vida donde he aprendido más, cuando he caído al suelo y después poco a poco me he levantado, y al mirar la vista atrás puedo ver cómo se volvieron fuertes mis talones y mis rodillas para levantarme de nuevo sin titubear, o para no tropezar de nuevo con la misma piedra, aunque seamos seres humanos.

He podido conocer casos en mi vida en que la gente, de los sucesos en los que te caes al suelo, o en un gran agujero, se levantan o salen, pero se quedan con el barro pegado en el cuerpo. Tristeza, odio, resentimiento… sobre todo resentimiento, que puede ser hacia unas personas y luego se expande hacia el resto del mundo. Yo en estos últimos meses he conseguido salir de un gran agujero, y estoy intentando que quitarme todo el barro... Aún tengo alguna tristeza prendida en el corazón, porque todo en lo que creía estaba lleno de trasgirversaciones, mentiras y engaños, pero poco a poco veo que se va a ir disipando…

Y el aprendizaje está siendo grande, muy grande.

He conocido a personas muy buenas, buenas de corazón. Pero he aprendido que el ser humano no es tan simple como eso, y que incluso en los buenos corazones los seres humanos siguen teniendo grandes ansias de poder. Ya no los advirtió Foucault. El mundo no sólo es movido por el dinero, sino por el ansia de poder.

Mis primeras cartas a mis amigos y los escritos en este blog estaban llenas de palabras de esperanza y de trabajo que necesitaba de constancia. Estos valores van a persistir en mí, pero ahora abro los ojos a la complejidad que encierra mi trabajo, Bafatá, Guinea Bissau, África supongo. Aquí puedes hacer muchas cosas, la gente está muy necesitada, y los guineenses tienen un corazón abierto y que expresa gran gratitud. Pero así como en España las noticias de empresas y políticos corruptos son nuestro pan de cada día, aquí, aunque al decir esto esté reforzando el GRAN estereotipo, aquí la corrupción se ha convertido en algo tan normal, que es PEOR aún, porque se han acostumbrado a ella. Y como se han acostumbrado a ella, la acaban disculpando, y entran en su círculo: ¿por qué no coger también mi pedazo de pastel si lo tengo tan a mano…?

Mientras los guineenses sigan transigiendo esto, mientras no denuncien, mientras no tengan una conciencia política y la política se convierta en algo real en este país, no avanzarán hacia ningún sitio. Y digo avanzarán, porque las palabras polític ya no me sirven. Avanzar es lo que necesitan, porque aquí los niños se mueren de simples diarreas y porque los ministros se dedican antes que nada a construirse la mansión, comprarse el coche particular, y a colocar a todos los familiares posibles como funcionarios del gobierno.

Así, la corrupción rodea el trabajo de las ONGs, pero también se mete dentro de ellas, bien dentro.

Esto es la tristeza que aún tengo en el corazón, pero ahora estoy más segura que nunca que este no dejará de buscar proyectos donde si se pueda construir algo más justo y mejor para las personas. Para seguir trabajando con la misma esperanza y constancia que antes.