miércoles, 16 de noviembre de 2011

Las Islas Bijagós

Durante los días que han recorrido desde el 5 al 15 de Noviembre, he tenido la oportunidad de vivir una de las visitas por Guiné más bellas en todo mi tiempo aquí. Acompañando a Samuel en el diagnóstico de un nuevo proyecto, hemos tenido la oportunidad de recorrer algunas de las islas que componen el Archipiélago de los Bijagós, en la barca de su ONG, Manitese, acompañados por Babacar, el coordinador local radicado hace 10 años en la capital de los Bijagós.

Después del gran bache vital y profesional, la vida se abre y se expande hacia donde uno intenta empujarla .

Y es así como estas dos semanas estamos viviendo en la confortable casa de Manitese, construida hace más de 25 años por la ONG italiana que realizó grandes proyectos en estas islas, aunque de estos queden bien poco, como todo lo que se trata de proyectos y memoria histórica en Guinea Bissau.

El pueblo que habita los Bijagós adquiere también el mismo nombre, la etnia bijagó, y es la cultura que se mantiene más viva, del abanico de etnias que existe en Guinea Bissau. Los bijagó son gente amable y orgullosa, y en la isla de enfrente a Bubaque, donde se sitúa la capital, cuenta la historia de cómo fueron los últimos en ser colonizados por los portugueses, hasta bien entrado el siglo XX. Es en esta isla (Canhabaque) y en la de Orango, donde se sitúa una de las Reservas de la Biosfera y parque natural que existen en las islas, donde aún también se mantiene la cultura matrilineal que antes se expandía por todo el Archipiélago, y que me hizo poner los pelos de punta desde buen principio, cuando oía hablar de ellas.

Aún no he descubierto exactamente en qué consiste esta cultura matrilineal, aunque lo que si he podido vivir ha sido la cercanía y calidez de las mujeres con las que hemos tratado en nuestras visitas de estos días por las islas. Y lo que he podido vivir también de cerca es la dulzura de la vida aquí, en comparación al polvo duro de las rocas de Bafatá. Los hombres y las mujeres parecen más jóvenes que en el continente, el clima es caluroso pero nunca húmedo ni pesado, y una dulce brisa empieza a soplar al atardecer. Dicen que la dieta de aquí tiene todos los componentes nutritivos, y el pescado abunda de tal manera que sólo es preciso tirar un hilo de pescar con alguna cosa en su punta para enseguida apañarlo. En fin, que uno podría quedarse a vivir aquí…


La capital de las islas, Bubaque, es una pequeña ciudad donde conviven bijagó, etnias del continente y expatriados mayoritariamente franceses que han ido abriendo durante los últimos años unos cuantos hoteles bien encajados en el paisaje. Del otro lado de la isla se encuentra su única playa, la playa de Bruce, para mi la más bella de toda Guinea, con kilómetros y kilómetros de palmerales y sólo un pescador que se divisa a lo lejos…



Lo que atrae más turistas (los muy pocos que se aventuran) es la pesca de aventura y los especiales animales que puedes encontrar en los 2 Parques naturales: los hipopótamos de agua salada de Orango y las tortugas de diferentes especies que van a desovar a la isla de Poilão.

Para ir a ver a los hipopótamos de Orango tienes que aventurarte por un río de agua salada isla adentro, lleno de manglares con ostras , o bien desembarcar en la playa para atravesar un paisaje onírico, lleno de espigas que reflejan la luz dorada del sol…

Para llegar hasta los hipopótamos tienes que atravesar unas pozas de agua llenas de “sambichugas” (sanguijuelas), aunque si pasas rápido tienes suerte… y después de esta pequeña prueba llegas a las lagunas, llenas de diferentes especies de pájaros y con los pequeños ojos de los hipopótamos, que inmersos en el agua bien fresquita, observan lo que se mueve alrededor… y de vez en cuando bostezan!

Para ir a ver las Tortugas marinas tienes que ir un poco más lejos… hasta las últimas islas del archipiélago situadas al sudoeste. Nosotros tuvimos la oportunidad de acampar en el campamento permanente de los guardas del parque una noche de luna llena, y la luna roja salió a recibirnos al anochecer. Nos sentamos en la arena, acompañados por unos amigos biólogos, y de repente 4 enormes tortugas estaban subiendo por la arena para empezar a cavar sus nidos y desovar en ellos. Nos quedamos en silencio, inmóviles, respetando su lento movimiento hasta fuera de la orilla. Luego poco a poco, nos situamos detrás de una, la más cercana, mientras esta cavaba su nido, en la oscuridad iluminada por la luna. Después compartimos el gran milagro de la naturaleza de todos los seres animales… el momento del parto, o de su desovar. Momento en el cual la tortuga entra en un trance de unos 15 minutos, en la que la puedes iluminar con la linterna (siempre por la parte trasera), apartar un poquito sus  patas, y ver cómo van cayendo decenas de huevos de futuras tortuguitas.

Entrada la noche, seguimos acompañando a los guardas del parque, y en decenas de sitios veíamos removerse la arena, con tortugas cavando sus nidos, o entrando y saliendo al mar. Íbamos con cuidado de no pisar las pequeñas tortuguitas que habían salido de sus huevos, y que se dirigían a su primer contacto con el mar, hasta casi bien entrado el amanecer.


Estos frágiles parques naturales son joyas que han sido preservadas gracias a que poca ha sido la explotación pesquera, industrial o turística de Guinea Bissau hasta el momento. Estos ecosistemas han permanecido bastante intactos paralelamente a la preservación de las formas de vida de los Bijagó.  ¿Porqué cambiar? 

“Aquí es difícil trabajar”, nos han dicho varias personas. Difícil trabajar en proyectos de desarrollo de ONGs, en nuevas empresas... La resistencia al cambio, es la mejor de las preservaciones naturales. ¿Podemos nosotros cuestionar eso? ¿Podemos atrevernos a “mejorar” sus vidas?

Cuando de derechos humanos vulnerados se trata, para mi no hay duda alguna. Cuando una mujer muere de parto por la poca asistencia sanitaria agravada por una ablación del clítoris realizada en razón a su origen étnico, es irrefutable la necesaria intervención, en una forma adaptada, viable y sostenible.

Pero cuando se trata de un pueblo ancestral, con riqueza cultural, natural y con una vida que parece anclada en el pasado pero que es harmoniosa, veo que la única opción que debemos seguir es quizás conocer y partir. Y si uno se queda, caminar con ellos de la mano, siguiendo un camino que se va construyendo siempre conjuntamente, siempre guiados por su paso.

5 comentarios:

  1. Quá experiencia tan linda! Y que relato tan hermoso!

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  2. Estimada Raquel

    Mi nombre es Emilio, soy un chico español y vivo en un pueblo cerca de Madrid. Soy una persona muy interesada en conocer cosas relativas a la cultura, el modo de vida de los habitantes de nuestro planeta, la fauna, la flora y los paisajes de todos los países del mundo etc, en resumen, soy un persona que disfruta viajando, aprendiendo y respetando la diversidad de la gente de todas partes del mundo.

    Me encanta viajar y conocer en persona todos los aspectos mencionados, pero, por desgracia ya que esto es muy caro y mi poder adquisitivo es bastante pequeño, se me ocurrió una manera de viajar con la imaginación por todos los rincones de nuestro planeta. Hace unos años empecé una colección de cartas en la que mi meta era conseguir al menos una carta de cada país y territorio con autonomía postal en el mundo. Este modesto objetivo es factible de alcanzar en la mayor parte de los países, pero por desgracia es imposible de lograr en otros distintos territorios por varias razones, ya sea porque son países en guerra, ya sea porque son los países con pobreza extrema o porque por algún motivo, su sistema postal no está funcionando adecuadamente.

    Por todo ello me gustaría pedirte un pequeño favor:

    ¿Serías tan amable de enviarme una carta por correo tradicional de Guinea Bissau? Entiendo perfectamente que pienses que tu blog no es el lugar adecuado para pedir esto, e incluso, es muy probable que ignores mi carta, pero me gustaría llamar tu atención sobre la dificultad que tengo para recibir cartas desde ese país, ya que yo no conozco a nadie ni a dónde escribir en Guinea Bissau con el fin de aumentar mi colección. Una carta para mí es como un pequeño recuerdo, es como si hubiese visitado ese país con mi imaginación y al mismo tiempo, la llegada de las cartas desde un país es un signo de paz y normalidad y una forma original de promocionar un país en el mundo. Mi dirección postal es la siguiente:

    Emilio Fernández Esteban
    Calle Valencia, 39
    28903 Getafe (Madrid)
    España

    También me gustaría invitarle a visitar mi blog: www.cartasenmibuzon.blogspot.com allí, si lo deseas puedes echar un vistazo a mi colección y de esta manera comprender de una manera más gráfica porqué le hago esta petición.

    Por último, quisiera darle las gracias por la atención prestada a esta carta, y tanto si puedes ayudarme o si no, te envío mis sinceros deseos de paz, salud y felicidad para ti, tu familia y todos tus seres queridos. Que tengas una feliz Navidad

    Atentamente

    Emilio Fernández

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