lunes, 2 de julio de 2012

Vivir en Guinea Bissau


Vivir en Guinea Bissau a veces se hace duro, por las condiciones, por la lejanía de donde uno proviene… porque hacer la vida que  nosotros, los occidentales, consideramos como “normal” simplemente es difícil y hay que tirar del carro cada día. Dicen que en Senegal esto es también un poquitín así, pero que se junta que cuando te viene el fontanero para arreglarte por tercera vez el tubo del que se escapa el agua, hay que pelearse con él para conseguir un precio justo. En Guinea nunca encontraremos el precio justo al primer momento, pero con paciencia y amabilidad, en una conversación de ceder un poquito cada uno, llegaremos tranquilamente a un acuerdo y al final será nuestro fontanero amigo. Y al cabo de un tiempo tendremos un círculo de personas que harán nuestra vida más dulce.

Esta amable tranquilidad que flota en el aire guineense vuelve a impregnar mi vida, de nuevo, de vuelta en Guinea Bissau. Y como siempre que uno vuelve, trayendo más energías y más ganas de conocer espacios recónditos de este mundo que uno cree que conoce y no conoce, he vuelto a participar de nuevas historias que abren y nos ensanchan el espíritu.

Acompañando a mi pareja, hemos visitado el sur de Guinea para evaluar el progreso de un proyecto de apoyo a una Cooperativa de pesca en el área de Cacine. Unipesmarca es la cooperativa que une a asociaciones de hombres y mujeres pescadores de diferentes comunidades, y que apoya con equipamientos, formaciones y suministro de gas-oil y hielo (tan importante en Guinea) a los pescadores para que así puedan ampliar el círculo de la subsistencia para convertirlo en comercio intraestatal.

Apoyo a la pesca “artesanal”, que es la única que tienen los guineenses, que no pueden llegar a sus aguas oceánicas, repletas de barcos gigantescos provenientes de Europa, de China, de Japón, de Korea… que pagan sus cuotas al estado, siempre de diferentes formas, y que sacan toneladas de hermosos pescados y mariscos que se van para otras costas y otras bocas.

En Guinea, la forma tradicional de conservar el pescado es fumarlo. Queda seco y para el gusto de mi boca acostumbrada a la comida española, secamente asqueroso. Fuman los pequeños peces para consumir, y quizás también alguna cabeza de pescado grande, y el resto lo llevan a la capital y otras ciudades del país para venderlo.

¿Las reservas de pescado se estarán expoliando? No lo sabemos ni lo sabremos en poco tiempo. ¿Hay menos pescado ahora que antes? Los pescadores no lo saben, la respuesta es que su pesca ha aumentado gracias a las redes donadas por la Cooperativa, de la que están tan contentos. Sólo saben que hay más pescadores, pero de los grandes buques sólo ven la luz a lo lejos, en las noches claras sin luna.

Guinea Bissau, país en el que ya he vivido 3 golpes de estado, que no tiene ni ejército de marina ni de aire, y en el que los pescadores senegaleses y de Guinea Conakry vienen a capturar los pescados de aguas ricas y aún no explotadas. 


Pero lo importante es que las mujeres pescadoras están contentas. Bailamos y cantamos, agradeciendo a los extranjeros que apoyan la cooperativa, con las figuras rituales Nalús, en la tarde y en la noche, mezclándose con el ritmo de los tambores y el canto de las mujeres.

Durante esta visita de evaluación, su pedido para mejorar la cooperativa ha sido repetido de nuevo. El próximo paso será un pequeño camión para que ellas mismas puedan comercializar sus pescados fumados y no fumados a todas partes de Guinea. Y a seguir para adelante.














3 comentarios:

  1. ¡Uy Raquel! nada más amable ni más cercano me he podido encontrar, por aquí, hoy. Me alegro de leerte, y de que me aportes más luces en mis interrogantes sobre esa tierra querida. Muy bonito, bloguera.Besinhjos

    ResponderEliminar
  2. Gracias, muchas gracias por la información brindada.

    ResponderEliminar