En el corazón del
Masai Mara se esconde una joya escondida, uno de los campos más antiguos en el
Masai mara, y ubicado en un sitio sin igual: El Little governors. Cerca de las
orillas del río Mara, el campo está situado en un precioso pantano de aguas
bajas donde se acercan a beber al amanecer y al atardecer los más preciosos
animales: elefantes, jirafas, hipopótamos, búfalos y otros mamíferos, a parte
de los más variados pajaros. Si uno no tiene ni idea de birdwatching no
importa, allí te vuelves experto en los tipos de pájaros, desde los as grandes
a los pequeños, y vuelves a las grandes urbes observando las palomas y los
gorriones que viven en nuestros edificios de cemento.
Para llegar hasta
el Little Governors uno tiene que entrar en el Parque nacional del Masai Mara
en Kenia. Allí te vendrán a guiar a la entrada del Parque y te dirigirán hasta
el Río Mara, donde hay que tomar una barca para cruzar el río, ya que el campo
está situado al otro lado. Poco a poco mientras oscurece los animales se van
acercando al pantano de aguas bajas, y el guarda masai te puede llevar hasta el
extremo del campo para observar escondido a los elefantes... ¡más vale que no
hagas ruido!
Pero el mejor
momento es al amanecer. Te despiertas en tu tienda de campaña (tienda de
campaña de lujo, es decir, con su cama, su lavabo y todas las comodidades),
abres la cremallera y allí entre los árboles puedes atisbar los facocheros que
comen la yerba, las pisadas de los leones que andaban a sus anchas por el campo
durante la noche, o la caca de búfalo fresca. Y allí en el horizonte, las
jirafas caminando con sus graciosos movimientos, los búfalos que comparten su
desayuno con los pequeños pájaros que les comen las pulgas y los impalas que
miran hacia la sabana vigilando que no venga el león.
Y por último, ¡la guinda del pastel! uno de los animales más dificiles de ver incluso para los guías masai que salen cada día a seguir las huellas de los animales salvajes: el leopardo. Espléndido, nos obsequió 5 minutos de contemplación, para después deslizarse entre la maleza y perderse hasta otra ocasión... ¡ojalá sea pronto!








